Chilenos en el extranjero: cuatro maneras de identificarnos fuera

Nuestra forma de hablar, la idolatría a los seleccionados nacionales, la condición de “alumno ordenado de la clase” en el contexto Latinoamericano y las formas de seducir nuestro paladar son algunos de nuestros elementos más característicos.

Chilenos

El cantante Manuel García reconoció en una entrevista radial luego de una gira europea que se sorprendió de los chilenos que pudo conocer en el extranjero. “Tenemos una imagen media caricaturesca del emigrante, pensamos que es el personaje exiliado en los 70 que fue parte de un drama político.

Hay parte de verdad en eso, pero también hay muchas generaciones nuevas… Es importante que tomar consciencia de eso para dejar de tener una visión tan fantasmal de ellos”. Por ello me tomo la licencia de confesar que hace algunas semanas publiqué en mis redes sociales algunas de las situaciones más jocosas que me han sucedido tanto viviendo como viajando en las distintas ciudades mencionadas en estos Anecdotarios: “1-Que no hablo como chileno (y me lo han dicho chilenos), 2- Que no tengo cara de chileno, y 3- Que no escribo como chileno. También me han preguntado si soy mexicano, madrileño o malagueño”.

Forma 1: “El hablamiento”

Sí, es verdad. El título de esta nota se vincula con la historia del Zafrada, algo que solo puede ser recordado en un país que no pierde el humor ni las buenas maneras hasta en las peores tragedias. Sin duda que la forma de hablar es el elemento más característico fuera de la nuestra angosta faja de tierra. Ahí toman gran importancia las palabras y las expresiones: ‘cachai’, ‘hueón’ y ‘altiro’ son las tres más comunes.

Es cierto que en contextos más formales es posible evitar aquellas muletillas, pero incluso así pueden aparecer cosas tan curiosas como decir “eso” cada vez que terminamos una exposición o realizar una exclamación positiva con un simple “qué buena”. Eso sin considerar nuestro adjetivo calificativo “super”, con el cual podemos magnificar cualquier sustantivo.

Si viaja a otros países de Sudamérica (e incluso a México) es probable que reconozcan su acento de inmediato, en cambio en otros lugares (donde lógicamente sea posible expresarse en castellano) posiblemente lo identifiquen como chileno porque su interlocutor tenga amigos de la misma nacionalidad.

Chilenos
Crédito: ANFP.cl

Forma 2: Sánchez, Vidal, Bravo y la Roja

Lo que menos imaginé previo a la final de la Copa Confederaciones, en junio de 2017, era conversar con un joven iraquí acerca del estilo de juego de la Selección Chilena. ¿En Irak también saben cómo juega el equipo de Pizzi? Está claro que el estilo de la Roja no solo es respetado y admirado, sino que también reconocido en los lugares más inesperados del mundo. Ahora si la búsqueda es de estrellas individuales siempre la lógica será reconocer a los más grandes: Alexis Sánchez, Arturo Vidal y Claudio Bravo son solo algunos de los ejemplos de verdaderos cracks de la elite del fútbol mundial.

Si antes nos generaba gracia ver cómo vendedores de origen africano seguían a mexicanos y colombianos gritando nombres como “Chicharito y James” para cautivar, se hizo normal que en cualquier urbe europea que suenen algunos de los apellidos de los nuestros. En todo caso, ese es un fenómeno que tiene que ver con ciudades e identificación con futbolistas –actuales o de antaño– que hayan dejado huellas. A modo de ejemplo, cualquier persona que haya vivido en Monterrey sabe de la idolatría que se le tiene a Humberto ‘Chupete’ Suazo o bien algunos españoles sobre los 50 años recuerdan con cariño la figura de Carlos Caszely.

Chilenos
Crédito: Prensa Presidencia

Forma 3: La estabilidad político-económica

Es cierto que en pleno año de elecciones presidenciales, como fue en 2017, y tras la caída en la calificación de riesgo queda la sensación de que todo está mal, y es necesario un brusco cambio de timón, lo concreto es que Chile aún seguía siendo uno de los países más estables de Latinoamérica a nivel político y económico.

Sin embargo, ese es un factor que se da mucho más en países vecinos que en otros continentes, principalmente por la comparación de realidades. En algunos viajes por Sudamérica escuché peticiones de que los llevase en mi maleta de regreso, e incluso en aviones oí conversaciones felicitando a nuestros compatriotas por el estilo de vida del país. Nada de eso es para creerse el cuentito de “los jaguares” o “los ingleses” de Latinoamérica como algunas veces escuchamos, puesto que es normal que europeos, asiáticos o africanos nos mal cataloguen como “república bananera” o bien que ni sepan en qué continente estamos. Los oceánicos son una excepción por la creciente cantidad de chilenos viviendo en Australia y Nueva Zelanda, además de la cercanía con Isla de Pascua.

Chilenos
Crédito: Facebook “K&S Supermercado Latino”

Forma 4: Comidas y bebidas

La palta, el manjar o el pisco son tres de los principales elementos que pueden extrañarse fuera. El resto de frutas o verduras dependen de las diferencias climáticas que existan en la ciudad donde se vive o se visita, y los platos pueden prepararse en casa por más que pueda ser complejo amasar para hacer empanadas o preparar una buena cazuela.

Si bien las tiendas de venta de productos latinos que existen en otros continentes se centran preferentemente en productos argentinos, colombianos y mexicanos; es probable que por allí aparezca un vino chileno en stock. Los distribuidores europeos reconocen que los productos chilenos llegan desde Santiago hasta Copenhague (Dinamarca), y luego transitan por diversas tiendas del Viejo Continente.

Los restoranes, bares y picadas chilenas siempre crecen como iniciativas de compatriotas o bien de personas que conocieron el país. Por más que suene apetecible ver empanadas, pasteles de choclo, torta de milhojas, mote con huesillo, piscolas o mango sour en las cartas, esto puede traer dos problemas consigo: que los precios sean mucho más elevados que lo que costarían en Chile, o bien que los dueños solo hayan comprado la licencia y ofrezcan productos que solo conocen de nombre, sin comprender de sabores y medidas.

Artículo publicado en El Rancagüino, julio de 2017.

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