- Fecha del viaje: 7 de septiembre, 2013
Toda definición de Pompeya debe comenzar resolviendo dos preguntas: ¿qué fue y qué es?
Es necesario remontándose a sus orígenes conocidos desde el siglo VII A.C., poco a poco logró transformarse en una de las ciudades más ricas del Imperio Romano gracias a sus palacios, monumentos y jardines. Sin embargo, en el año 62 D.C. sufrió un grave terremoto que la dañó seriamente, y cuando estaban concluyendo las labores de reconstrucción llegó la fatídica mañana del 24 de agosto del 79.
Aquel día (que según algunos expertos corresponde realmente al 23 de noviembre) el volcán Vesubio, aquel compañero que los acompañó durante casi un milenio, despertó con gran fuerza erupcionando y, en menos de 24 horas, terminando con la vida de más de 5.000 personas.
Los pompeyanos intentaron protegerse con togas en nariz y boca para no inhalar los vapores de azufre que contaminaban el aire de la ciudad; luego intentaron huir, pero las piedras pómez que expulsó el volcán lapidaron a quienes intentaron arrancar; y finalmente la población volvió a encerrarse en sus casas, terminando sepultados por las techumbres derrumbadas.

Se pensó que era el fin de Pompeya, pero fueron necesarios casi 1.700 años para comprobar lo contrario. Fue en 1748, cuando el Rey Carlos III de España ordenó realizar excavaciones que permitieron desenterrar más de 45 hectáreas, cuyo resultado fue increíble: la ciudad estaba en un estado de conservación inmejorable, incluyendo la mayoría de sus edificios, elementos decorativos, e incluso los restos de algunos de sus habitantes.
Actualmente, Pompeya es uno de los destinos turísticos más populares de Italia. Es parte del Parque Nacional del Vesubio y fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1997. La actividad comercial que ha generado el turismo hacia las ruinas (que anualmente reciben más de 2 millones de visitantes) permitió naciese una comuna con similar nombre que se ubican hacia el este. Esta “Pompeya moderna” –también conocida como ‘Valle di Pompei’– tiene más de 25 mil habitantes y cuenta con un santuario para en honor a la patrona de la ciudad, la Virgen del Rosario.

Visitar las ruinas de Pompeya no solo es una cita con la historia, sino que permite fácilmente comprender cómo era su estilo de vida. Aún permanecen gran parte de los edificios, templos, basílicas, termas, casas lujosas y el foro, lugares habituales donde transcurrían sus vidas diarias. Incluso hay zonas donde aún es posible encontrar algunos cuerpos sepultados bajo las cenizas, en una condición realmente increíble casi 2 mil años después de transcurrida la tragedia.
Otros de los grandes atractivos son los pasos de cebra de piedra enormes, ideados para que los ciudadanos no se manchasen ante posibles inundaciones. Pero, sin lugar a dudas, que el edificio más curioso es el prostíbulo, no solo por la enorme figura fálica en forma de flecha que apuntaba hacia dónde se ubicaba el lenocinio en cuestión, sino también por las camas de piedra que utilizaban, y por alguna serie de pinturas eróticas. Por algo le llaman el oficio más antiguo del mundo…
Si se viaja desde Roma se puede llegar a Pompeya en tren, cuyo trayecto demora entre 2 o 3 horas. También hay una serie de empresas turísticas que ofrecen el viaje ida y vuelta más visita guiada en español por módicos precios. Una experiencia totalmente recomendada.

Artículo publicado en El Rancagüino sobre Pompeya el 25 de junio de 2017.
