- Fecha del viaje: 8 de septiembre, 2013
Desde los primeros indicios de civilización, específicamente desde Mesopotamia, el concepto ciudad-estado ha sido una de las principales referencias de las divisiones político administrativas de ciertas naciones. Pese a que no hay distinciones geográficas entre el estado y la ciudad, el Principado de Mónaco cuenta con Gobierno y Municipalidad con atribuciones totalmente diferentes.
El Principado de Mónaco tiene una superficie que no supera los 2 kilómetros cuadrados. Como el segundo país más pequeño del mundo después de la Ciudad del Vaticano, no cuenta con ciudades, está divido en diez distritos o barrios. No obstante, sus habitantes aún emplean las cuatro distinciones tradicionales: Monaco-Ville (centro histórico), Montecarlo (erróneamente mencionado como “la capital de Mónaco”), La Condamine y Fontvieille.
Según el último censo, en el Principado residen más de 38 mil personas; sin embargo, menos de un tercio de ellos poseen la nacionalidad monegasca. Como ellos no pagan ningún tipo de impuestos, conseguir su pasaporte es una alterativa tentadora, pero bastante compleja: se exige residencia durante 18 años, no trabajar en el gobierno del país de origen, renunciar a la ciudadanía del país de origen, y contar con el visto bueno del príncipe. ¿Y si soy extranjero y mi hijo nace en Mónaco? Se aplica la misma regla anterior, por lo que deberá residir hasta la mayoría de edad.

Su modesto tamaño no es excusa para que el Principado sea un paraíso con playas (es parte de la Costa Azul mencionada en el capítulo 10 sobre Niza), mercado del lujo (con tiendas como Luis Vuitton y Channel) y majestuosas edificaciones (tiene el 100% de construcciones en su terreno urbanizable). Un lugar idílico que acapara flashes de la prensa de espectáculos habitualmente, pero cuya realidad cambió drásticamente solo hace un par de décadas.
Desde finales del siglo XIII, los Grimaldi son la dinastía gobernante de una ciudad-estado que en la década del 50 no era más que una modesta zona con deudas por doquier. Esto hasta que llegó Raniero Grimaldi (coronado como Príncipe Raniero III), quien dio un giro radical a la economía y a la imagen del peñón tras su alianza con el empresario griego Aristóteles Onassis y su matrimonio con la celebridad hollywoodense Grace Kelly, la princesa Grace.

automóviles de la Fórmula 1.
El 2005 falleció Rainiero, siendo sucedido por su hijo, Alberto II, quien ha mantenido el estilo del Principado, pero con un estilo de vida que ha llenado portadas de revistas de la prensa rosa. Su esposa es la princesa Charlene, una ex atleta sudafricana, quien -según se rumorea en las calles monegascas- debió ser obligada a casarse, debido a que huyó en reiteradas ocasiones. ¿El supuesto motivo? Infidelidades de Alberto, quien tiene dos hijos fuera del matrimonio, los cuales no pueden acceder a la línea de sucesión del trono.
Si desea viajar a Mónaco, la mejor opción es realizarlo a través de una agencia de viajes autorizada. Solicitar un permiso como turista individual puede ser un trámite burocrático de años, y que incluye largas listas de espera. Sus angostas calles, junto a sus imponentes edificaciones, también se mezclan con lugares sorprendentes como el centro histórico (cuenta con el Palacio del Príncipe, la Catedral, y el Museo Oceanográfico), y Montecarlo (donde está el casino y el Hotel de París, uno de los más lujosos del mundo con una serie de restoranes con Estrellas Michelín). Precisamente Montecarlo copará la agenda deportiva durante el último fin de semana de mayo con el Gran Premio de Mónaco de la Fórmula 1.

MONTECARLO, PRINCIPADO DE MÓNACO
#OjoAlDato
¿Dónde comer?
Le Comptoir (Place d’ Armes 7). Un lugar bueno, bonito y barato de acuerdo a los precios del Principado. Es un lugar ideal tanto para comer en familia o como para picar entre grupos, según lo que acomode al bolsillo.


¿Qué visitar?
Casino de Montecarlo (Place du Casino s/n). ¡No, no se lo imagine como el Monticello! Tener tan cerca al más grande de Sudamérica le hará pensar que su símil monegasco es muy pequeño; pero su construcción (que data del siglo XIX) es imperdible.¡Entre gratis y
juéguese una ficha!
