El Estadio Azteca volverá a ocupar un lugar privilegiado en la historia del fútbol cuando reciba este jueves el partido inaugural de la Copa del Mundo 2026, entre México y Sudáfrica (15:00, horario chileno). El emblemático recinto de la capital mexicana se convertirá en el primero en albergar encuentros de tres ediciones diferentes del torneo más importante del balompié, consolidando un legado que comenzó hace más de medio siglo y que ha sido testigo de grandes momentos históricos.
En 1970, el Azteca fue el escenario de uno de los encuentros más espectaculares de la historia. El 17 de junio, Italia y Alemania Federal protagonizaron una semifinal que terminó 4-3 a favor de los italianos tras una emocionante prórroga. El duelo fue bautizado como el “Partido del Siglo” debido a la intensidad, calidad futbolística y dramatismo que ofreció durante 120 minutos.
Sin embargo, apenas cuatro días después llegaría otro momento histórico. El 21 de junio de 1970, Brasil derrotó 4-1 a Italia en la final y conquistó su tercera Copa del Mundo. El equipo liderado por Pelé desplegó un fútbol que muchos especialistas siguen considerando el mejor exhibido por una selección nacional en la historia de los Mundiales.
Junto a Pelé brillaron figuras como Jairzinho, Tostão, Gérson y Carlos Alberto. Precisamente este último anotó uno de los goles más recordados de todos los tiempos, culminando una jugada colectiva que simbolizó la excelencia de aquel equipo. Con esa victoria, Brasil se quedó definitivamente con la Copa Jules Rimet y el Azteca fue testigo de una de las máximas expresiones futbolísticasde la historia.
La huella imborrable de Maradona
Dieciséis años después, el estadio volvió a convertirse en el centro de atención del planeta. Durante el Mundial de 1986, Diego Armando Maradona protagonizó algunas de las actuaciones más memorables registradas en una Copa del Mundo.
El 22 de junio, Argentina enfrentó a Inglaterra en los cuartos de final. Aquella tarde, Maradona escribió una página imborrable de la historia del fútbol al marcar dos goles que trascendieron generaciones. El primero fue la polémica acción conocida como “La Mano de Dios”, mientras que el segundo sería inmortalizado como el “Gol del Siglo”.
En esa jugada, el capitán argentino tomó el balón en campo propio y dejó atrás a varios rivales, incluyendo al arquero Peter Shilton. La acción fue reconocida posteriormente por la FIFA como el mejor gol en la historia de los Mundiales y tuvo como escenario al Estadio Azteca.
La historia de Argentina en México tendría un capítulo final una semana después. El 29 de junio de 1986, el recinto recibió la final entre Argentina y Alemania Federal. En un partido cargado de tensión, la Albiceleste se impuso por 3-2 para conquistar su segundo título mundial.
El momento decisivo llegó gracias a Jorge Burruchaga, quien aprovechó una asistencia de Maradona para marcar el gol de la victoria. La celebración argentina quedó inmortalizada en las imágenes de aquel estadio que, por segunda vez, coronaba a un campeón del mundo.
Un nuevo capítulo en el Mundial 2026
Más de cinco décadas después de su debut como sede mundialista, el ahora denominado Estadio Banorte se prepara para recibir nuevamente a miles de aficionados de todo el planeta. Renovado para la Copa del Mundo de 2026, será el escenario del partido inaugural y otros cuatro encuentros de la competición organizada conjuntamente por México, Estados Unidos y Canadá.
La relevancia del Azteca trasciende los números y los récords. Es un recinto asociado a algunos de los momentos más trascendentales del fútbol, desde la consagración del Brasil de Pelé hasta la exhibición inolvidable de Maradona. Ningún otro estadio puede presumir de haber sido el escenario de dos finales mundialistas ni de participar en tres Copas del Mundo diferentes.
Cuando el balón empiece a rodar este jueves, el Azteca añadirá un nuevo capítulo a una historia única. Más que un estadio, es un símbolo de la memoria colectiva del fútbol y un lugar donde se han escrito algunas de las páginas más gloriosas del deporte.
