(EUROPA PRESS) Atlanta afianza su rol como uno de los grandes motores de la Copa del Mundo 2026. La ciudad estadounidense se proyecta como un eje estratégico dentro del torneo que organizarán en conjunto Estados Unidos, México y Canadá. Marcará un hito al contar por primera vez con 48 selecciones participantes.
Con una planificación que se extiende desde hace años, la capital del estado de Georgia ha potenciado su infraestructura, su red de transporte y su capacidad hotelera para responder a la magnitud del evento. El calendario contempla la realización de ocho partidos en la ciudad, incluido un duelo de la selección española, uno de los combinados europeos con mayor arrastre internacional.
La sede oficial será el moderno Mercedes-Benz Stadium, un recinto multipropósito inaugurado en 2017 que destaca por su techo retráctil y su capacidad superior a los 70 mil espectadores. Allí habitualmente juegan los Atlanta Falcons de la NFL y el Atlanta United de la MLS, lo que garantiza experiencia organizativa en eventos de alto estándar.
Las autoridades locales estiman que alrededor de 300 mil visitantes llegarán a la ciudad durante el desarrollo del Mundial. Esa cifra incluye hinchas internacionales, delegaciones, equipos de trabajo, medios de comunicación y turistas que aprovecharán la instancia para conocer uno de los polos económicos más dinámicos del sur de Estados Unidos.
El impacto económico proyectado es significativo. Se espera un fuerte impulso en sectores como hotelería, gastronomía, transporte y comercio minorista. Además, Atlanta busca posicionarse globalmente no solo como una sede deportiva, sino también como un destino atractivo para inversiones y grandes eventos internacionales.
Infraestructura y legado a largo plazo
La consolidación de Atlanta como sede clave no es casualidad. La ciudad cuenta con el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson, uno de los más transitados del mundo, lo que facilita la conectividad con Europa, América Latina y otras regiones estratégicas. Este factor logístico fue determinante para que la FIFA la considerara una pieza fundamental dentro del engranaje organizativo.
A nivel urbano, se han reforzado planes de movilidad y seguridad, junto con iniciativas de coordinación entre autoridades estatales, municipales y federales. La meta es garantizar una experiencia fluida tanto para los aficionados como para las delegaciones oficiales.
La presencia de España en el calendario local añade un atractivo especial. La selección europea moviliza a miles de seguidores y genera un interés mediático que potenciará la visibilidad de la ciudad. Ese efecto multiplicador es clave dentro de la estrategia de posicionamiento internacional que impulsa Atlanta.
Más allá de las semanas de competencia, el desafío está en el legado. Las autoridades apuntan a que el Mundial 2026 deje mejoras permanentes en infraestructura, proyección turística y capacidades organizativas. La experiencia acumulada podría abrir la puerta a futuros eventos deportivos de gran escala.
Así, Atlanta no solo se prepara para recibir a cientos de miles de visitantes, sino que busca capitalizar la vitrina global que representa el torneo más importante del fútbol. En un Mundial histórico por su formato ampliado, la ciudad aspira a consolidarse como uno de los grandes epicentros del espectáculo deportivo mundial.
