El modo de viajar de los españoles está a punto de cambiar. Así lo anticipa el informe What the Future (WTF) 2026 de KAYAK, el motor de búsqueda de viajes líder a nivel global, que analiza datos de miles de millones de búsquedas junto a información exclusiva de la comunidad de TikTok. El resultado es una radiografía adelantada de los destinos y comportamientos que marcarán el turismo en 2026. Incluso antes de que se conviertan en tendencia masiva.
En su segunda edición, el estudio se apoya en una encuesta realizada a 14.000 viajeros de la generación Z y millennials, entre ellos más de 1.500 españoles. La investigación detecta un cambio claro: los viajeros priorizan experiencias más auténticas, flexibles y personalizadas, con la tecnología (especialmente la inteligencia artificial) como gran aliada. Un 34 % de los españoles confía en las recomendaciones de la IA por su capacidad de reunir información diversa. Mientras que un 27 % las considera más fiables que los consejos recibidos en redes sociales.
Desde KAYAK apuntan a que esta tecnología será un “motor invisible” que anticipará necesidades y reducirá fricciones en todo el proceso del viaje. TikTok, por su parte, se consolida como un espacio clave de búsqueda e inspiración, donde emergen comportamientos como las microescapadas entre amigos o los viajes soñados en familia.
El informe también identifica destinos emergentes que combinan precios más bajos y menor masificación. Entre ellos figuran Cork (Irlanda), Chongqing y Harbin (China), Zakynthos (Grecia), Almaty (Kazajistán), Hilo en Hawái, Numea (Nueva Caledonia), La Romana (República Dominicana) y Luxemburgo, confirmando un interés creciente por lugares aún fuera del radar habitual.
De la IA al slow travel: las claves de 2026
Una de las grandes tendencias será huir de los destinos virales para apostar por joyas aún no explotadas. El 74 % de la generación Z y el 71 % de los millennials prefieren viajar a lugares desconocidos, una inclinación reforzada por el auge del hashtag #hiddengems en TikTok. A esto se suma la importancia de las fórmulas de “reservar ahora y pagar después”, decisivas para quienes planifican varios viajes con presupuestos ajustados.
La naturaleza y el asombro también ganan peso. Fenómenos como eclipses o lluvias de meteoros condicionarán itinerarios, al igual que el auge del glamping y los viajes de bienestar, entendidos como una inversión en descanso mental más que en lujo ostentoso. En paralelo, los pueblos y ciudades pequeñas se consolidan como refugios frente a la masificación, valorados por su autenticidad y precios más accesibles.
Viajar por un gran evento será otro motor clave: conciertos, festivales y citas deportivas se convierten en el principal motivo del desplazamiento. Y frente a los viajes frenéticos, el slow travel y las nanovacaciones ganan terreno, apostando por menos planes y más disfrute. Incluso la aventura se redefine: experiencias suaves, combinadas con comodidad, marcan una nueva forma de explorar sin renunciar al descanso.
