Aguilar de Segarra: Un viaje a la Catalunya profunda

Solo tiene 250 habitantes, que casi no hablan castellano y que tienen verdaderas
costumbres “de pueblo”. Aun así, su equipo de fútbol sala ha conseguido un campeonato en su primera temporada y la fiesta los ha unido de manera impensada. Un rincón con pasión de primera.

Aguilar de Segarra

  • Fecha del viaje: 16 de septiembre, 2016

Una simple búsqueda en Google Noticias sobre Aguilar de Segarra dará este resultado: “El pueblo con más coches por habitante de España”. Sus bajas tasas arancelarias permitieron que empresas de alquiler de vehículos se inscribiesen en la ciudad, y así el ayuntamiento generara ingresos. Un fenómeno similar que sucede en Chile con la Municipalidades y la renovación de patentes.

Según la última medición del Instituto Nacional de Estadísticas hispano, realizada en 2016, Aguilar de Segarra cuenta exactamente con 253 habitantes. Se ubica a 56 kilómetros de Barcelona; 365, de Valencia; y 552, de Madrid. Pese a su pequeño tamaño, su superficie es de 43km 2 , cuenta con una estación ferroviaria por la cual pasa el tren regional R12.

Si de arquitectura se trata, la construcción patrimonial que más destaca es el Castillo de Castellar, ubicado sobre una colina junto a una parroquia y que está en proceso de rehabilitación; además de los restos del Castillo de Aguilar y un conjunto de iglesias: San Andrés, Santa Magdalena, Santa María de les Coromines y Santa María del Grauet. A estos atractivos se suman los lugares de mayor encuentro como el campo de paintball y la pista polideportiva.

Ubicado en la comunidad autónoma de Catalunya, parte de la provincia de Barcelona y en el límite oriental de la comarca del Bages, en Aguilar de Segarra se mantienen las costumbres propias de un mal llamado “pueblo olvidado de la mano de Dios”. Unas de esas son las caramellas, bailes y vestimentas típicas que reúnen a niños y jóvenes durante Semana Santa para celebrar la resurrección.

Aguilar de Segarra
La piscina de Aguilar de Segarra es muy concurrida por su entorno de bosque mediterráneo. Habitualmente se ven a jóvenes de localidades cercanas.

Quizás llamarlos “españoles” sea ofensivo para un conjunto de habitantes que habla catalán por excelencia (algunos solo tienen vagos recuerdos del castellano de la época escolar); y que, en cierta parte, sueñan con la independencia no por despecho de España, sino porque lo sienten como algo lejano, que no influye en su día a día. Aunque en política generalizar siempre es un error.

Lo concreto es que en Aguilar hay convivencia “de pueblo”, donde es fácil conocerse entre todos y las relaciones tienen un grado mayor de humanidad en comparación con las grandes ciudades. Eso no quita sus anhelos de crecimiento, puesto que actualmente se están desarrollando espacios para emprendimiento empresarial y es posible encontrar una serie de parcelas de agrado en venta. ¿No le gustaría vivir en una zona agrícola, de amplios valles y de tranquilidad europea-mediterránea?

Aguilar de Segarra
“Afició, sense tu no som res” (Afición, sin ustedes no somos nada). La unión entre jugadores y fanáticos fue clave para el éxito del Athletic Aguilar de Segarra, campeón en su primera temporada de fútbol sala (baby fútbol).

Nace el Athletic

¿Cómo puede suceder que en plena fiesta de Aguilar suene la música de Chico Trujillo? Alguno podrá pensar que es culpa de quien suscribe estas líneas por llevar un poco de “nuestra cultura” a más de 11.250 kilómetros (distancia que separa a Rancagua y a Aguilar); sin embargo, el responsable es Albert, un joven estudiante de Arquitectura que realizó un intercambio durante un año en Concepción, y que terminó esclavizado del ‘cachai’ y del ‘hueón’.

Lo concreto es que Aguilar de Segarra ha vivido durante sus últimos fines de semanas un estado de alegría y de fervor inusual que contrasta con su tranquila cotidianeidad. ¿La razón? Un grupo de jóvenes del pueblo decidió crear un equipo de fútbol sala (conocido como ‘futsal’ en Chile, equivalente al ‘baby fútbol’) para participar en la Segunda División Territorial de la categoría, específicamente en el grupo D.

Más allá de inmiscuirse en una aventura desconocida para estos 11 jóvenes (muchos de ellos parientes, amigos y conocidos de localidades cercanas), tuvieron desde un comienzo el apoyo de un entrenador experimentado en el fútbol profesional, como Francisco Martínez, además de un presidente (Manel Calderó) y un delegado (Joan Codina) que le dieron seriedad a la naciente institución, el Athletic Aguilar de Segarra.

Para los más experimentados del pueblo, esto podía tratarse de una mera “chiquillada”: ante la falta de conocimientos de la disciplina y tras algunas derrotas, lo más probable era que los jóvenes se aburriesen dejando todo tirado. Algo que los mismos chicos reconocen que les rondó por la cabeza cuando comenzaron este desafío hace un año.

“Ninguno de nosotros tenía experiencia alguna en fútbol sala, por lo que nuestro objetivo inicial solo era comprobar si podíamos competir y estar a la altura del resto de los equipos”, reconoce Albert. Si bien ‘el míster’ conocía las vicisitudes de las categorías inferiores de la Liga Española, no tenía experiencia en futsal, donde además del cambio del pasto al cemento se modifican algunas reglas (de 11 a 5 jugadores por equipo). Así Marc Bacardit, con experiencia en el fútbol amateur, era el más experimentado del plantel, transformándose a la postre en el goleador del campeonato.

A todo ello se sumó el apoyo de una novel fanaticada, conformada primero por los padres de los jugadores y luego tanto por amigos y familiares. En este grupo destacaron las funciones de Carmen, que grabó en vídeo cada uno de los partidos a los que asistió, y de Ferran, consultor de empresas con un parecido increíble a Jorge Sampaoli que brindó una serie de charlas motivacionales al plantel.

Aguilar de Segarra
El Centro Social de Aguilar de Segarra es el punto de encuentro obligado durante los días de fiesta.

“Sense Tu, No Som Res”

El dúo catalán Margarett interpreta el tema “Somnis de petit” (Sueños de pequeño), que habla de todos aquellos anhelos que teníamos de pequeños y que “ahora nos hacen falta”. Muchos creíamos jugando al fútbol que algún día podríamos ser como algunos de nuestros ídolos, marcar goles, jugar en grandes equipos y levantar grandes trofeos. Lo que esta oncena de jóvenes aguilarenses no sabían es que en cuestión de meses cada uno de sus triunfos transformarían por completo al pueblo y a ellos mismos.

Un pasatiempo de fines de semana poco a poco se convirtió en el camino al estrellato. ¿No será muy exagerado para un equipo de Segunda División Territorial que enfrentó a rivales que no siempre se presentaban al completo y que jugó en canchas modestas donde casi no había duchas? La clave del Athletic Aguilar de Segarra no fue el coronarse campeones en su primera temporada, sino el cómo lo consiguieron: a través de entrenamientos intensos, discursos motivacionales, viaje en autobús con plantel, cuerpo técnico, jugadores e hinchas, cánticos de cábalas, camisetas conmemorativas, bufandas del club…

Esos “somnis de petit” tuvieron, como en su momento lo expresó Eduardo Berizzo, el momento en que el soñador y el sueño se encontraron. A dos fechas del final consiguieron el ascenso matemático; en la penúltima jornada (en plena celebración de la Fiesta de San Miguel) bajaron al líder Balaguer en un épico partido en casa, ante cientos de personas (quizá demasiadas considerando el volumen de población) y un ambiente digno de final de campeonato; y finalmente un empate 6-6 (caían por 6-4 a 4’ del final) les permitieron adjudicarse la liga en su primera temporada.

Esa hinchada que les ayudó a crecer, que festejó cada uno de sus logros, y que los hizo sentirse como grandes figuras, recibió tras cada triunfo un mensaje de agradecimiento de sus jugadores, de sus hijos, de sus amigos, de sus nuevos ídolos: “Afició, sense tu no som res” (afición, sin ustedes no somos nada), una frase transformada en un verdadero grito de guerra.

Sin embargo, y como habitualmente sucede en el deporte amateur, el mejor momento llegaba en el postpartido. Cada triunfo del Athletic conllevaba una gran fiesta familiar en el Centro Social (ver recuadro): comida, alcohol, música, bailes y mucha alegría. No importaban las edades ni el talento en la pista, todos estaban invitados a disfrutar, a jugar y a reír; mientras en las afueras, por más que el reloj marcaba las horas, solo se oían los tradicionales cánticos de grillos y pájaros.

Por momentos ese ambiente pareciera ser el Footloose de Herbert Ross, como el pueblo que se revoluciona por una gran alegría, o bien una temporada de Suborgatory de Emily Kapnek, como la vida en un lugar donde pareciera que la amistad, la felicidad y la perfección encajan de una manera sorprendente. Mientras me vienen esas ideas a la cabeza, una chica se acerca y me dice: “no nos tomes mucho en cuenta, por favor. Es que estamos un poco locos”.

Ese grupo de “poco locos” es parte de una generación que se conoce en su mayoría desde niños, de jóvenes profesionales privilegiados que han podido recorrer el mundo… y aun así han vuelto al pueblo. ¿Por qué? Quizás la respuesta esté en la frase del personaje interpretado por Guillermo Francella en la película ‘El secreto de sus ojos’: “El tipo puede cambiar de todo. De cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar… No puede cambiar de pasión”. En Aguilar, hay una verdadera Pasión de Primera.

Artículo publicado en El Rancagüino sobre Aguilar de Segarra el 11 de junio de 2017.
AGUILAR DE SEGARRA, ESPAÑA

#OjoAlDato

¿Dónde comer?

Centro Social. Funciona como bar, y también como centro de comidas durante días de fiesta. La atención está a cargo de Eva, con una amabilidad a toda prueba, y su pareja Robert, un verdadero “loco lindo”.

Aguilar de Segarra
Centro Social, Aguilar de Segarra.
Aguilar de Segarra
Pista Polideportiva, Aguilar de Segarra.

¿Qué visitar?

Pista Polideportiva (Calle del Raval s/n). Además de la cancha de cemento, cuenta con una piscina y un bar que cada verano atraen a visitantes de localidades cercanas. Un lugar tranquilo, íntimo y rodeado de bosque, en la barra te atenderá Mireia.

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