(EUROPA PRESS) El fin de semana del All-Star de la NBA en Los Ángeles tuvo un cierre distinto. Con un formato renovado que dividió a las figuras en tres equipos, el conjunto de las Estrellas, comandado por Anthony Edwards, se quedó con la victoria tras imponerse con autoridad en la gran final.
La liga apostó por un sistema de “round robin” para revitalizar un espectáculo que en los últimos años había sido cuestionado por la falta de intensidad. Así, los jugadores fueron distribuidos en tres bloques: las Estrellas (estadounidenses jóvenes), las Barras (estadounidenses veteranos) y el Mundo (internacionales). Cada equipo se enfrentó a los otros dos y los mejores disputaron la final.
El estreno del nuevo formato no defraudó en emoción. En el primer duelo, las Stars superaron al Mundo por 37-35 en tiempo extra. El conjunto internacional había tomado una ventaja prometedora de 26-17, pero Edwards apareció en el momento decisivo: a 14 segundos del cierre clavó un triple que forzó la prórroga y cambió el impulso del encuentro.
Sin embargo, el equipo joven no pudo asegurar de inmediato su pase a la final. En su segundo compromiso cayó 40-42 ante las Stripes en un desenlace vibrante. Los veteranos parecían encaminar el triunfo tras un triple de LeBron James que los dejó 39-33 arriba a poco más de un minuto. Aunque las Stars respondieron con un parcial de 7-0, en la última posesión las Barras movieron el balón con paciencia y De’Aaron Fox sentenció con un lanzamiento exterior sobre la bocina.
Leonard brilla y Edwards sentencia
El tercer partido del todos contra todos definió a los finalistas. Las Stripes derrotaron 48-45 al Mundo con una actuación descomunal de Kawhi Leonard, quien firmó 31 puntos y marcó diferencias en los momentos calientes. Del lado internacional destacó Victor Wembanyama: el pívot francés acumuló 33 puntos, ocho rebotes y tres tapones en sus dos presentaciones, confirmando su impacto incluso en un contexto festivo.
El equipo del Mundo, no obstante, acusó ausencias sensibles. Figuras como Shai Gilgeous-Alexander y Giannis Antetokounmpo no participaron, mientras que Luka Doncic y Nikola Jokic apenas disputaron minutos en el primer cruce, lo que redujo el potencial competitivo del combinado internacional.
Con estos resultados, la final enfrentó a Stars y Stripes. Esta vez no hubo suspenso. El equipo joven fue ampliamente superior y selló un contundente 47-21, el marcador más desequilibrado de la jornada. Edwards volvió a asumir el protagonismo, liderando a los suyos con energía, explosividad y acierto.
Su desempeño le valió el Trofeo Kobe Bryant al Jugador Más Valioso del All-Star, coronando una noche que simboliza el recambio generacional en la liga. El nuevo formato, al menos en su estreno, ofreció mayor competitividad y momentos de tensión real, devolviéndole intensidad a un espectáculo que busca reinventarse sin perder su esencia.
