No hubo barrida. Los Celtics no pudieron cerrar las finales en cuatro partidos y los responsables fueron los Mavericks, quienes hicieron valer su localía y ganaron el cuarto juego por 38 puntos de diferencia (tercera mayor distancia en un partido de finales). Energía e intensidad, además de mejor juego, le dieron al equipo de Dallas una ventaja que sacaron desde el primer cuarto. Amplio dominio en los rebotes, además de una efectividad ofensiva que no tuvieron en los tres partidos anteriores. Luka Doncic y Kyrie Irving fueron vitales, pero la diferencia fue que hubo aporte complementario, como no había ocurrido antes en la serie.
La diferencia fue tal, en el score y en el desempeño de ambos equipos, que los reservas comenzaron a tener acción antes de terminar el tercer cuarto. Esta serie regresa a Boston, donde los Celtics tendrán una nueva oportunidad de cerrar la eliminatoria. Eso sí, el lunes tienen una chance única al jugar en el TD Garden. Para Dallas fue un triunfo importante en lo anímico, aunque la situación rumbo al quinto juego es similar a este cuarto encuentro. Un triunfo para los Celtics y el trofeo O’Brien será para el equipo verde. Un triunfo para los Mavs y tendrían el derecho de jugar un partido más. La temporada 2023/2024 de la NBA se estira, al menos por un juego más.

NBA Finals: las claves del Juego 4
Doncic sí se divirtió: parafraseando con su comentario posterior al tercer partido, en que Luka Doncic manifestó no estar «divirtiéndose» en la cancha, acá sí encontró su forma y ritmo de juego. Muchas veces, lograba meterse hasta la llave. En algunas secuencias, con relativa facilidad y hasta pudo sacar jugadas de 2+1. Su volumen de lanzamientos fue igual que en otras ocasiones, encestó 12/26 en este partido y acabó con 29 puntos. El esloveno ganó su primer partido en finales.
Hubo complementos: además de los dos estelares (Irving anotó 21 puntos), fue importante el apoyo de otros jugadores que no habían rendido en los tres partidos anteriores. En particular, Dereck Lively y Dante Exum. Jugaron muy buenos minutos saliendo de la banca. En caso del pívot, registró 11 puntos + 12 rebotes en 22 minutos, mientras que el base encestó 4/7 con un total de 10 puntos en 14 minutos. Sus desempeños valieron para seguir estirando la diferencia en el marcador.
Los tiros y los tableros: hubo una mejoría sustancial para los Mavericks. Primero, en ofensiva hubo más fluidez y por lo tanto, mejor acierto. Acabaron convirtiendo el 50.5% de sus intentos totales y hubo nueve jugadores que encestaron al menos un triple (convengamos en todo caso, que algunos de esos tiros cayeron cuando el partido ya estaba decidido). La otra faceta importante fue en el rebote. 52-31 fue el dominio en los tableros, llegando incluso a sacar puntos en segundas chances.
Celtics no jugaron el partido: o dicho de otra forma, no jugaron como suelen hacerlo. Faltos de ritmo, ofensivas chatas y en cierto grado, condicionados (algunos) por acumular faltas temprano en el partido. El equipo de Boston nunca pudo meterse al partido, jugando con cierta dejadez y moviendo menos el balón. La cuarta falta de Jayson Tatum, en pleno tercer cuarto y con la diferencia que ya bordeaba los 30 puntos, fue una de varias motivaciones para Joe Mazzulla decidiera mandar a jugar a los reservas, antes de acabar el tercer período. Tatum fue de lo poco rescatable, 15 puntos en 27 minutos.
De vuelta a Boston, ¿volverá KP?: previo al partido de este viernes, los Celtics anunciaron a Kristaps Porzingis como «disponible», aunque en definitiva no vio acción debido a su extraña y comentada lesión. Con un retorno a casa, dos días entre medio y una chance inmejorable de cerrar definitivamente la serie, cabe la interrogante si el letón podrá volver a la cancha para el quinto juego, aunque sea con límite de tiempo. Su presencia e impacto sobre la cancha fueron claves al comienzo de esta serie, quizás también lo sea para las aspiraciones célticas, este lunes.

