En España, el uso de dispositivos electrónicos se ha disparado en los últimos años. Según el Instituto Nacional de Estadística, el 95,8% de las personas entre 16 y 74 años usaron Internet en los últimos tres meses de 2024. Además, estudios señalan que el tiempo medio frente a pantallas —ordenadores y móviles— supera las cinco horas y media diarias, lo que equivale a un tercio del tiempo que se pasa despierto.
Este hábito creciente tiene consecuencias físicas. El doctor en fisioterapia Pablo de la Serna, experto en terapia de calor y colaborador de Angelini Pharma, advierte que el uso prolongado y sin pausas de estos dispositivos, sumado a una mala postura y mobiliario inadecuado, puede generar dolor de espalda, tensión muscular y molestias crónicas. “Estos factores afectan directamente la calidad de vida”, asegura.
El especialista insiste en la importancia de adoptar hábitos saludables y mejorar la ergonomía para prevenir estos problemas, sobre todo en un contexto donde reducir el uso de pantallas es difícil por su papel clave en el trabajo, los estudios y el ocio.
Hábitos posturales que marcan la diferencia
De la Serna propone una serie de recomendaciones prácticas para reducir el impacto negativo del uso de pantallas. En primer lugar, sugiere mantener una postura adecuada: espalda recta, hombros relajados y la cabeza alineada con la columna. También recomienda ajustar la altura del monitor, de modo que la parte superior de la pantalla esté a la altura de los ojos.
El uso de sillas ergonómicas es clave. Estas deben tener soporte lumbar, permitir que los pies toquen el suelo o un reposapiés, y que las rodillas estén en ángulo recto. Además, es esencial hacer pausas cada 30 o 60 minutos para estirarse y mover el cuello, brazos y espalda.
Otros consejos incluyen mantener los codos cerca del cuerpo en un ángulo de 90 grados, optimizar la iluminación para evitar reflejos y adoptar una rutina de ejercicios que fortalezca la musculatura de la espalda y el core, como yoga, pilates o natación.
Terapia de calor para aliviar las molestias
Cuando ya se presentan dolores, la terapia de calor puede ser una solución efectiva. De la Serna destaca el uso de parches térmicos, que aumentan el flujo sanguíneo, alivian el dolor y relajan los músculos. “Son fáciles de aplicar, muy eficaces y permiten mantener el ritmo diario sin interrupciones”, asegura.
La clave, concluye el experto, está en la prevención: con buenos hábitos y un entorno de trabajo adecuado, se puede evitar que el uso de pantallas pase factura a nuestra salud postural.
