Con el inicio de las vacaciones de Semana Santa, muchos viajeros españoles ya tienen todo listo para visitar destinos clásicos como Londres, Roma o Tenerife. Sin embargo, KAYAK, el buscador global de viajes, apuesta por un cambio en las preferencias turísticas. Según su informe What the Future (WTF), el turismo de bajo impacto podría desplazar a los grandes hotspots para 2030.
Esta nueva forma de viajar prioriza las experiencias éticas y el respeto medioambiental. De hecho, según una encuesta del propio KAYAK en ocho países, un 35% de los encuestados se muestra dispuesto a viajar de manera más consciente. Asimismo, un 36% ya opta por viajes que reduzcan su huella ecológica, evitando las aglomeraciones y buscando un contacto genuino con la cultura local.
Para guiar a quienes desean explorar de forma diferente, KAYAK ha seleccionado 13 destinos poco masificados que destacan por su belleza, sostenibilidad y riqueza cultural.
De Latinoamérica a Europa: escapadas fuera de ruta
En América Latina, Guatemala y Bolivia lideran el listado. Los volcanes Acatenango, de Fuego y de Agua ofrecen aventuras naturales únicas, mientras que la ciudad colonial de Antigua invita a una inmersión cultural. En Bolivia, el Salar de Uyuni hipnotiza con sus reflejos infinitos y se prepara para recibir a turistas de manera más responsable.
Europa también guarda joyas por descubrir. Georgia presume de 8.000 años de tradición vinícola y paisajes caucásicos imponentes. Bosnia y Herzegovina sorprende con la ciudad de Mostar y su famoso puente medieval. En España, Albarracín, pueblo amurallado sobre un acantilado, y Asturias, con su naturaleza salvaje y gastronomía local, encarnan la esencia del turismo sostenible.
África, Asia y el norte como alternativas conscientes
África también ofrece alternativas con bajo impacto ambiental. Cabo Verde avanza hacia la neutralidad de carbono gracias a las energías renovables. Zambia protege sus parques nacionales con safaris a pie y campamentos comunitarios, mientras que Ouarzazate (Marruecos) destaca por sus eco-lodges gestionados por bereberes y su cultura artesanal.
En Asia, Omán representa una opción serena frente al turismo de lujo del Golfo. Castillos, zocos, wadis y playas lo convierten en un destino tan exótico como auténtico. Y en el norte de Europa, Groenlandia, las islas Feroe y las Lofoten (Noruega) permiten a los viajeros reconectar con la naturaleza en entornos protegidos.
