- Fecha del viaje: 15 de septiembre, 2016
¿Qué tienen en común Chile y un municipio español ubicado en el corazón de Catalunya? La respuesta tiene nombre y apellido: Fernando Prats. El artista santiaguino, radicado en Barcelona desde 1990, creó el proyecto “Del Cardener a la Antártida” que permitió la instalación de dos espirales metálicas de 15 metros de profundidad, tanto en Manresa como en la Región de Magallanes con una serie de elementos y la mención de 117 personalidades que les dan una unión mística a ambos lugares.
Una conexión que, en la localidad catalana, es posible encontrar en el mirador de la ciudad llamado “Pou de Llum”. La zona no fue escogida al azar, se dice que en La Balconada fue donde San Ignacio de Loyola tuvo su iluminación divina, que permitió su posterior conversión de soldado a religioso. Algo de lo que hablaremos más adelante.
Manresa es la capital de la comarca del Bages, y pertenece tanto a la provincia de Barcelona como a la comunidad autónoma de Catalunya. Su población actual ronda los 75 mil habitantes, además cuenta con construcciones de origen medieval, como sus puentes sobre el río Cardener, iglesias de estilo barroco, construcciones modernas y una catedral gótica (ver recuadro). Está a 65 kilómetros de Barcelona, desde donde se puede llegar tanto en tren como en autobús, y su ubicación en el corazón de Catalunya permite dividir la comunidad autónoma entre dos grandes zonas: la industrial (sur) y el rural (norte).

Hoy todo ello es posible gracias a la creación de la Acequia (Transequia en catalán), creada durante el mandato de Pere III (el paseo peatonal de Manresa lleva su nombre como agradecimiento), que mejoró la situación hídrica de Manresa y otras zonas del Bages, transformando zonas históricamente áridas en parcelas de agrado y permitiendo la creación de un lago artificial conocido como Parque de la Aguja (Parc de l’Aguila).
Desde marzo de 1952 hasta febrero de 1953 San Ignacio de Loyola vivió en Manresa, allí enfermó varias veces, pero fue ayudado por un grupo de mujeres creyentes y gracias a sus tiempos de ayuno y meditación, pudo “cambiar el ideal del peregrino solitario por el de trabajar en bien de las almas, con compañeros que quisiesen seguirle en su camino”. Ello fue clave para la redacción de los Ejercicios Espirituales, obra que es considerada como la guía del movimiento que fundó: la Compañía de Jesús (cuyos seguidores son conocidos como Jesuitas).

Hoy, el lugar donde vivió San Ignacio es conocida como la Capilla del Enfermo, una visita obligada a la ruta ignaciana que se puede visitar en la ciudad. “La ciudad aún conserva una buena de los espacios donde habitó, considerados patrimonio de la ciudad por el simbolismo y la antigüedad. En algunos casos, estos espacios se han ido transformando a medida que la Compañía de Jesús iba adquiriendo reconocimiento, como es el caso del santuario de la Cueva”, explica el fotógrafo Xavi Calzada.
Sin duda que el espíritu jesuita ha influido en el carácter de los manresanos, puesto que más allá de las creencias religiosas es habitual oírlos hablar sobre conceptos como justicia e igualdad. Algo que tiene bastante relevancia en un sector donde el catalán es la lengua predominante y donde las voces que desean un referéndum independentista de Catalunya están en continuo aumento.

MANRESA, ESPAÑA
#OjoAlDato
¿Dónde comer?
Crêperie Bretonne (Passeig de Pere III, 7). Ambientado en un estilo retro, con vehículos antiguos incluidos, ofrece crepes y “galletes” preparadas en el momento con mantequilla salada, además de una amplia variedad de ensaladas y postres.


¿Qué visitar?
La Seu (Carrer del Bisbe 1). Nombre popular que se le da a la Colegiata Basílica de Santa María de la Aurora, principal obra de la ruta gótica de Manresa y declarada monumento histórico desde 1931. Ubicada sobre el monte Cardener, que permite contemplar una vista periférica sobre el río y del resto de la ciudad.
