Los deportistas de elite y sobre todo, quienes suelen estar en la cúspide, tienen rasgos que los distinguen del resto. Uno de esos rasgos es la capacidad de seguir impresionando, aún si llevan una carrera haciendo cosas extraordinarias. Stephen Curry cae dentro de tal categoría, sin ninguna duda. Lleva quince años jugando como profesional, alrededor de diez como jugador de calibre All Star, ha batido diversos récords tiradores y ha ganado cuatro títulos de la NBA. Así y todo, en pleno 2024, el Chef sigue deslumbrando.
Así ocurrió en los últimos días, cuando se convirtió en el jugador decisivo para el triunfo dorado del Team USA en los Juegos Olímpicos, primero en la semifinal ante Serbia y después en la definición frente al local Francia. Curry anota mucho y ha redefinido el básquetbol con los triples, eso es cierto. En su caso, la gracia es cómo y cuándo lo hace. A esta altura, quedó en el olvido su promedio de 7.0 puntos en los primeros cuatro partidos del torneo jugado en París. Previo a la semifinal, era un jugador de reparto. Pero en un momento de mayor presión y con un rival de peso, como fue Serbia, apareció el mejor lanzador de la historia en todo su esplendor.

Mientras la banda comandada por Nikola Jokic imponía su táctica y estrategia, era Curry quien mantenía a su equipo dentro de la contienda, pese a que los serbios llegaron a sacar 17 puntos de distancia en la primera mitad y llegaron al último cuarto con ventaja de 13. Precisamente, fue en los últimos minutos cuando Steph se convirtió en el jugador letal que siempre supo ser en los Warriors y ahora volvía a serlo en un contexto internacional. Quedando 2:24 para el cierre, Curry puso arriba a Estados Unidos con un triple, su ¡noveno! del partido. Después, convirtió un robo en un doble de contra ataque y en los segundos finales, metió dos libres para liquidar el partido. Clutch.
36 puntos, con una eficiencia de 9/14 triples. El mejor partido de Curry a nivel FIBA, cualitativa y cuantitativamente. Muy impresionante y con las maniobras características suyas, creando situaciones, desmarcándose y desprendiéndose del balón con una rapidez y soltura que nunca deja de sorprender. Si la actuación frente a Serbia fue impresionante, la final del sábado pasado iba a serlo aún más. Numéricamente, sus registros fueron menores que en las semis (24 puntos, 8/13 triples en la final). Pero, la calidad y el momento en que logró sus canastas fueron valiosas y prácticamente significaron el oro olímpico, el quinto consecutivo para el equipo masculino del USA Basketball.

Contra los franceses, el Team USA siempre fue marcando el tono del juego, logrando sus típicos puntos fáciles mediante contra ataques, aprovechando los errores. Aún así, el equipo dueño de casa logró acercarse a tres puntos, faltando menos de tres minutos para el final. Otro momento clutch, otro momento para Curry. Pase de LeBron James, triple del Chef, su quinto del partido. Un desahogo, cuando parecía que su equipo se complicaba la vida. Luego, faltando 1:53, otro triple suyo con una finta incluida. Siguiente posesión, después de un triple de Nicolas Batum, otra vez Curry. Acá fue astuto e inteligente, buscó su espacio y esperó la asistencia de Devin Booker. Otro triple más, su séptimo.
Por último, cuando quedaban menos de 40 segundos para el final, el último disparo de Steph. Fue el último, el decisivo. El más impactante, por ser el último y sobre todo, por el nivel de dificultad. Jugó un pase arriesgado a Kevin Durant, quien le dio el balón de vuelta, buscando crear un espacio que no llegó. Al contrario, cayó una doble marca sobre Curry, quien supo resolver lanzando un arcoiris con una parábola (muy) pronunciada… ¡Todo red! Su octavo triple del partido, el más difícil y posiblemente, uno de los más icónicos en toda su trayectoria, considerando el momento. Durant y James, quienes en esa jugada estaban desmarcados (!!!) quedaron incrédulos, igual que todos los asistentes en la Bercy Arena y los millones que observamos el juego por televisión. Night, Night! el Chef volvió a cocinar, esta vez un triunfo olímpico.
Quizás, lo más impresionante del caso es que Stephen Curry ha realizado esos disparos en numerosas ocasiones. Y sigue siendo impresionante, como cualquiera de los miles de triples que ha convertido en su carrera. Lo suyo no es solo mecánica, trabajo y consistencia. Puede ser incluso catalogado como una obra de arte. El # 30 de los Warriors y el # 4 del Team USA es un jugador histórico. Hizo de los triples algo cotidiano e impactante, de igual manera. Cambió el paradigma del básquetbol. Si existe un personaje que ha influenciado en el Small Ball, en el ritmo de juego, en el volumen de tiros y en la explosión anotadora, tiene que ser Curry. Si por culpa de él, hasta se ha debatido la idea de inventar los lanzamientos de cuatro puntos.
Los triples de Steph caen de forma vertiginosa, como la época en que vivimos, pero han sido tantos y de tal magnitud, que han creado un legado. Por eso es que sigue haciendo historia con 36 años de edad. Lo hizo muchas veces en la NBA, en esta oportunidad rompió el juego en sus primeros Juegos Olímpicos. Quizás sean sus únicos y si tal es el caso, serán inolvidables.

