(EUROPA PRESS) El desierto de Qatar ofrece una geografía mucho más diversa de lo que sugiere la imagen clásica de grandes extensiones de arena. En distintos puntos del país conviven dunas, formaciones de piedra caliza, espacios naturales junto al mar y obras de arte contemporáneo a gran escala.
Uno de los principales atractivos se encuentra en el sureste: Khor Al Adaid, conocido como el Mar Interior (Inland Sea). Este enclave, reconocido por la UNESCO por su valor natural, reúne enormes dunas con las aguas del golfo Arábigo en un paisaje especialmente singular.
El acceso requiere vehículos 4×4, por lo que el recorrido forma parte de la experiencia. El trayecto atraviesa las dunas y permite observar cómo cambia el terreno hasta llegar al punto donde el mar penetra en el desierto.
Rocas, arte y paisajes singulares
El oeste de Qatar presenta un escenario diferente. Zekreet y la reserva de Ras Abrouq reúnen mesetas rocosas, llanuras de piedra caliza y formaciones moldeadas durante miles de años por la erosión y el viento. Con la luz del amanecer o del atardecer, las tonalidades del terreno cambian y generan una de las postales menos convencionales del país.
En la reserva de Brouq, además, el paisaje funciona como escenario para algunas de las instalaciones artísticas más llamativas de Qatar. La más conocida es East-West/West-East, del escultor estadounidense Richard Serra, formada por cuatro placas de acero de más de 14 metros de altura que se extienden a lo largo de más de un kilómetro.
Cerca de Zekreet también se encuentra Shadows Travelling on the Sea of the Day, de Olafur Eliasson. Sus estructuras circulares y superficies reflectantes modifican la percepción del entorno según la posición del sol y convierten el desierto en una experiencia visual.
Una noche entre dunas
La tradición beduina también forma parte del recorrido. Pasar una noche en un campamento permite conocer una faceta cultural vinculada históricamente al desierto. Algunas propuestas combinan alojamiento inspirado en las antiguas comunidades nómadas con comodidades contemporáneas.
La jornada puede incluir una puesta de sol sobre las dunas, gastronomía local y café árabe, conocido como gahwa, acompañado de dátiles. El machboos, elaborado con arroz especiado y carne o pescado, es uno de los platos representativos de la cocina catarí.
Para quienes buscan aventura, los safaris en 4×4 son una de las actividades más habituales, especialmente en las dunas cercanas al Mar Interior. También existen opciones como buggy, quad, sandboard y paseos en camello.
Así, el desierto de Qatar ofrece distintas formas de explorarlo: desde la adrenalina de las dunas hasta la contemplación de sus paisajes, su arte y una tradición cultural que continúa vinculada a este territorio.
