NBA Finals: New York Knicks, una histórica odisea

Las finales 2026 de la NBA concluyeron con el triunfo para los New York Knicks, quienes terminaron con una sequía de 53 años sin títulos.

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Como si realmente estuviese escrito de antes. Si los New York Knicks iban alguna vez a ganar un campeonato de la NBA en este siglo, iba a ser de forma sufrida y con mucho suspenso. El registro final indica un triunfo en cinco partidos ante los San Antonio Spurs, una serie relativamente corta, pero cuyo desarrollo acabó siendo de cinco partidos intensos, disputados y con un margen total de 20 puntos entre los cinco juegos, en los que el equipo vencedor estuvo arriba en el marcador en apenas 24% de los minutos jugados.

En cada partido de las NBA Finals, tuvieron que empezar desde abajo. Siempre los Spurs sacaron diferencia de 10+ durante el primer cuarto. Margen que llegó incluso a ser mayor. Ni hablar de los 29 puntos que alcanzaron durante el tercer cuarto del Juego 4, que fueron revertidos de forma caótica y metódica, de igual manera. Caos, en el que se metían los Knicks desde el comienzo y con el que debieron enfrentar. Método, para ordenarse de atrás hacia adelante. Defensa, ejecución y puntos.

Después del memorable tip-in de OG Anunoby para liquidar el cuarto partido, llegaba la chance de cerrar la serie. Tal como fue contra sus tres rivales de conferencia, los Knicks liquidaron de visita. San Antonio jugaba más sólido y hasta se imponía en defensa. Los cinco tapones de Victor Wembanyama bien pudieran ilustrar toda la primera mitad del quinto partido. New York no se encontraba en la cancha ni menos ejecutaba. Sin embargo, quien siempre estuvo y parecía decidido a ganar el juego desde el comienzo, fue Jalen Brunson.

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Jalen Brunson fue distinguido como Jugador Más Valioso de las NBA Finals, promediando 32.6 puntos en 39.2 minutos jugados en la serie ganada por los New York Knicks frente a los San Antonio Spurs.

Jalen Brunson: MVP con todas sus letras

Captain Clutch no solo jugó su mejor partido en estas NBA Finals. Por contexto, debió ser este el mejor partido desde que llegó a la liga en 2018. En la primera mitad, anotó 16 de los 37 puntos de los Knicks. En ese momento, era el único jugador que mantenía a flote a su equipo en ataque, donde ni siquiera alcanzaban el 30.0% de efectividad. Pero tal como ocurrió en toda la serie, Brunson y todo el equipo encontró formas de ganar el partido. Algo que siguieron enfatizando en medio de los festejos.

En la segunda parte, Brunson no solo mantuvo su nivel, sino que encestó canastas difíciles, soportando incluso la injusticia referil. Fue injustificable esa falta no cobrada de Wemby sobre Brunson, donde se lastimó su tobillo derecho. Siguió creando, anotando y hasta improvisando sobre la marcha. Llegó a anotar 15 puntos en los 12 minutos finales: 4/6 al aro, 7/8 tiros libres en el cuarto decisivo. Lo que no tiene de estatura (1.88 metros), le sobra en creatividad y sobre todo, personalidad.

Sus 45 puntos igualaron la marca de Michael Jordan (1998), como la máxima cantidad anotadora para un jugador en una definición de título, como visitante. Como si fuera poco, el 47.9% de la proporción anotadora de Brunson en este quinto juego pasó a la historia como la quinta mayor a nivel de NBA Finals, colocándose a la altura de ilustres como Jordan (1993, 1998), Elgin Baylor (1962) y George Mikan (1950). Partido consagratorio, Finals MVP, a cuatro años de su llegada a los Knicks, después de salir de los Mavericks.

New York Knicks: Riesgos y movidas, todo por un éxito

Así como Brunson llegó desde Dallas, sus cuatro compañeros titulares también llegaron desde otros equipos. Josh Hart, una extraña apuesta que llegó de los Blazers. OG Anunoby, ex Toronto Raptors. Integró el equipo campeón de 2019, pero no pudo jugar. Karl-Anthony Towns, traspaso grande con los Timberwolves hace un par de años. Mismo offseason en que añadieron a Mikal Bridges, en un cambio muy comentado por la múltiple cantidad de picks futuros que cedieron los Knicks a los Nets. Sacrificando futuro por un campeonato.

Incluso suplentes como Landry Shamet y José Alvarado son jugadores rescatados desde otros entornos. Perfiles algo perdidos, pero que encajaron en este núcleo. Solo Mitchell Robinson y Miles McBride han pasado sus carreras completas en New York, y aguantando campañas perdedoras antes de este momento.

Quizás la movida más arriesgada la hicieron en el offseason pasado. Después de haber alcanzado la final de conferencia en 2025 (su primera en un cuarto de siglo), decidieron no seguir con Tom Thibodeau y llevaron a Mike Brown, un entrenador de mil batallas y de muchos años en la liga, tanto de asistente como head coach. Había integrado dos equipos campeones como asistente, pero su andar como director técnico siempre fue con altibajos. Desde dirigir a LeBron James en los Cavaliers, pasar por los Lakers y hasta ser despedido de Sacramento.

Después de esa cuestionable salida de los Kings, Brown llegó a New York a mejorar lo hecho en la temporada pasada. Fue en playoffs cuando mostró su experiencia en cuanto a coaching, manejando situaciones, haciendo rotaciones pertinentes e incluso, gestionando los minutos de sus mejores jugadores, con tal de tenerlos a todos listos para los grandes momentos. Un primer título como head coach que premia una larga trayectoria de Brown en la liga.

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Karl-Anthony Towns se convirtió en el segundo jugador de República Dominicana que logra el título de la NBA, después que lo hiciera Al Horford en 2024, con los Boston Celtics.

NBA Finals: ocho campeones distintos en los últimos ocho años

Para los jugadores y para el staff técnico, ha sido llegar a la cima. También lo ha sido para el cuestionado James Dolan. No por nada, el dueño de este equipo pidió disculpas por la larga espera, en la ceremonia de premiación. Muchas de las penurias vividas por New York en este siglo se las achacaban a Dolan. Tenía que ser así para los Knicks. Combatiendo, sorteando los momentos difíciles. Superaron cada prueba, lograron el trofeo O’Brien y de paso, liberaron el peso de toda una organización.

Más de medio siglo después, un campeonato de la NBA se celebra en Manhattan y sus alrededores. Como fue en los tiempos de Willis Reed y Walt Frazier, como no pudo ser en los momentos de Patrick Ewing, John Starks y Allan Houston (Michael Jordan, Hakeem Olajuwon y Tim Duncan tuvieron que ver) y como sí pudo ser con Jalen Brunson, Karl-Anthony Towns y bajo la dirección experimentada de Mike Brown.

Por tercera vez en la historia de la NBA, el título lleva colores naranja y azul. New York, New York, como canta Sinatra. Knicks in five, como sentenciaron muchos desde la canasta de Anunoby y como acabó siendo en la noche del 13 de junio. La odisea de los Knickerbockers culminó con éxito, el más esperado en su larga y particular existencia.

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