Hace una semana, cuando recién se había confirmado el duelo que daría vida a la 80° edición de las NBA Finals, sabíamos que iba a ser algo histórico, de cualquier forma. Por un lado, los New York Knicks, cuyo núcleo actual de jugadores venía acercándose de hace un par de años, hasta que lograron llegar a las finales, algo que la franquicia no vivía desde 1999, ocasión en la que perdieron ante los San Antonio Spurs, su contraparte en esta definición, que retornaba a unas finales, doce años después de su último título.
Pasaron los dos primeros partidos. Francamente, ambos pasaron a la historia. Ahora, una interrogante: ¿alguien realmente creía que los Knicks iban a quedar 2-0 antes de disputar su primer partido en su cancha?. No es por no fueran capaces, sino que por lógica y dentro de un marco histórico, es muy difícil que un visitante logre abrir unas finales ganando dos de visita. De hecho, esta es solo la tercera ocasión en la historia de las NBA Finals que ocurre algo de esta naturaleza. Los dos casos previos fueron bien especiales: Chicago Bulls (1993) y Houston Rockets (1995), equipos que buscaban revalidar títulos y cuyos astros eran Michael Jordan y Hakeem Olajuwon, respectivamente.
En estos dos juegos, los Spurs lograron tener ventajas de doble dígito (+14 en el primero, +12 en el segundo). En ambas ocasiones, los Knicks lograron combatir, ejecutar y finalmente, remontar. Actuaciones individuales, rotaciones de alto nivel, secuencias de buen spacing y desgaste físico de toda índole han inclinado la balanza a favor de los dirigidos de Mike Brown que, hasta el momento, está superando a Mitch Johnson en términos de coaching y por ahí, comienzan a decantarse las razones que tienen a New York a dos pasos de terminar con una sequía de 53 años sin campeonatos.
NBA Finals: las claves de los dos primeros triunfos de Knicks sobre Spurs
KAT en su peak: el desempeño de Karl-Anthony Towns ha sido excelso. Domina dentro de la llave, impone presencia. Inteligente usando el físico, importante en la estrategia de ir desgastando a Wemby (eso merece párrafo aparte). Y quizás, algo sutilmente clave, han sido sus movimientos jugando de adentro hacia afuera, además de ir moviendose en la cancha, resultando importante en el spacing y rotación de balón.
Hasta el momento, promedia 19.5 puntos y 12.5 rebotes en las finales (55.6% de efectividad al aro, 65.8% true shooting). Actuaciones valiosas e incluso, sabiendo hacer lo necesario para su equipo, en los momentos más complicados. Quizás, no hayan métricas o números que lo grafiquen, pero ha tenido unas descargas notables que han terminado con canastas de sus compañeros. Solo para dar un ejemplo: durante el 2° cuarto del juego dos, mantuvo el balón entre medio de cuatro rivales y supo lanzarlo a Mikal Bridges, quien desmarcado, encestó un triple desde la esquina.
Captain Clutch: es cierto que Jalen Brunson ha tenido dos partidos difíciles, soportando mucha presión y varios marcajes a media cancha. Algo considerable, considerando que absorbe parte importante de la ofensiva Knick (39.0% de usage en estos dos partidos jugados en las finales). Esa presión se ha visto reflejada en algunos pasajes, en los que ha resuelto con malos disparos y otras jugadas forzadas. Pero a cambio, apareció de muy buena forma en el cierre de los dos duelos en San Antonio.
En el primer juego, anotó 13 de sus 30 puntos en el último cuarto. Sus últimos dos disparos cayeron en los dos minutos finales. Un triple matador, tras un rebote ofensivo, que puso arriba a New York faltando 1:50. Y después, una jugada bien trabajada terminó con un doble de media vuelta, para sacar de diferencia de seis, faltando 0:37. En el segundo juego, sus canastas fueron aún más cruciales. Anotó los últimos 5 puntos de los Knicks. Un par de dobles y un tiro libre, que llegó luego del calamitoso error de los Spurs entre Wemby y Castle, que le dio una chance extra a Jalen y los neoyorquinos que, por supuesto, no desaprovecharon.
Desgastando al gigante: antes de comenzar esta serie y como había ocurrido en los duelos de temporada regular, se advirtió que una de las claves podía ser cómo los Knicks iban a enfrentar a Victor Wembanyama. Desafío difícil y sobre todo, absorbente. Hasta el momento, lo han llevado de buena forma y con matices. Tal como se explicó antes, Towns ha sido importante en el trajín mayor, buscando sacar de posición al francés, moverlo de su hábitat e incomodarlo. Aparte, no han sido menores las movidas de KAT, cuando sale de la llave y obliga a Wemby a marcar en la línea de los triples. Otro tipo de desgaste.
El complemento ha sido con Mitchell Robinson, un pívot de 2.13 metros y casi 110 kilos de peso, cuyo tamaño y sobre todo, colocación en la cancha, han servido para seguir molestando a Wembanyama e incluso, plantando bien los pies antes de defender un disparo del # 1 de los Spurs. No por nada, en el final del Juego 2, el técnico Brown decidió colocar a Robinson a marcar a Wemby en los últimos 30 segundos. Resultados, dos tiros errados y victoria para New York.
Wemby, unas duras finales: después de una exigente y victoriosa labor de siete partidos ante el Oklahoma City Thunder, Victor Wembanyama se ha encontrado con un desafío de otro nivel de dificultad, ya descrito en la clave anterior. Claro, ha sido el mejor jugador de los Spurs en lo que va de estas finales, promediando 27.5 puntos por partido. Pero al mismo tiempo, ese 40.5% al aro también dice mucho de como ha sido su desempeño en esta definición por el título.
Se notó especialmente el viernes, cuando apenas tomó 4 tiros en casi 18 minutos jugados en la primera mitad. Le estaba costando entrar al partido y marcar su presencia en la cancha, siendo desplazado en varias posesiones y en muchas secuencias, prefería pasar el balón. Ante la presión, Wemby lanzó mucho más en la segunda mitad (17 intentos), aunque con un alto nivel de dficultad, sobre todo en jugadas de poste alto. Una misión especialmente difícil para el francés. Y considerando sus 22 años de edad, bien pudiera considerarse que esto es parte de su camino a la consolidación como estrella en la liga.
Fallos y consecuencias: es probable que el ritmo de juego esté condicionando a los Spurs y con ello, sus porcentajes no sean acorde al momento. Los jóvenes talentos como Stephon Castle, Julian Champagnie y Dylan Harper han tenido sus momentos, pero a nivel general, sus desempeños han sido irregulares. De hecho, ninguno de ellos está superando los 15.5 puntos de media por partido en la serie y solo Harper está encestando por sobre el 50.0%.
Además de los tiros, algo que claramente ha mermado en el desempeño de San Antonio han sido los balones perdidos. Llevan 29 turnovers en los dos partidos jugados de esta serie. En el primer juego, sus 13 pérdidas les costaron 19 puntos en contra. En el segundo juego, sus 16 pérdidas les costaron 16 puntos en contra. Dicho de otra forma, 35 puntos concedidos por errores propios. Y la diferencia total en los dos partidos disputados ha sido de once puntos. En unas finales, las equivocaciones pueden costar caro.
El lunes, las NBA Finals volverán a Madison Square Garden. Acontecimiento que no se daba en 27 años y el contexto es único para New York, con dos partidos en casa y a dos victorias del título. La expectación es enorme y la situación puede ser única, con una localía que podría pesar como pocas veces en unas finales. Los Spurs enfrentan el peor escenario posible. No se trata solo de ganar al menos uno para llevar la serie de vuelta a Texas, sino que revertir los patrones de juego, que hasta el momento han sido favorables para los Knicks, quienes llevan 13 triunfos consecutivos y lideran esta serie decisiva.
